Se trata de un acto de total irresponsabilidad, un acto impune q expone la intimidad de los demás. Generalmente su comisión se da en personas con salientes rasgos de melancolía, por lo cual no les importa siquiera su propia imagen en esas fotos amarillas. Por otro lado suelen ser personas q cuentan con recursos tecnológicos (como el scanner, elemento fundamental para este atroz acto de maldad).
En primer lugar, en el caso del “etiquetador” por nostálgico-melancólico, su añoranza por el pasado lo lleva a distorsionar la realidad y creer que por sólo subir fotos antiquísimas, todos los etiquetados volverán automáticamente a rodear el fogón al grito de “una q sepamos todos” y empezarán a sonar las guitarras como en aquellos campamentos de jóvenes. No puede conectar con la penosa evidencia de que todas sus víctimas (los etiquetados) ya han crecido/envejecido y eligen vacacionar en “all-inclusive”.
Otro perfil bastante habitual en este tipo de crimen es la ex reina de la primavera. Ella, q ahora luego de parir y amamantar a tres o cuatro criaturas quedó como quedó pobrecita, y entonces ya que se armó el perfil en Facebook ahora mientras se cocina el puchero scannea las fotos de 3er año cuando ya tenía tetas (mientras las demás no, claro) y su piel de “tipo seca” según las dermatólogas (y ahora ya ajada x la vida humilde) no tenía acne como el resto a quienes ella tan felizmente etiqueta en las fotos y las hunde en un sentimiento de “mi pasado me condena” mientras se ven luciendo el jean hasta la costilla flotante rodeando a la victoriosa “reina” para la que habían buscado todas la mejor ropa (porque, por su puesto, desfilaba representando al curso!!!).
También tenemos a ese q nunca registró q el jopo fue popular UNICAMENTE en aquellos años, y que ahora ya no garpaaaaaaaaa! y así va subiendo las fotos con “lo pibe de la banda” –banda que nunca llegó a nada, ni a hacer realmente música- cuando a diferencia de los chicos de ahora, aún se tenían que poner la ropa elegida por la madre o en el mejor de los casos el hermano mayor, de quien la habían heredado (el singular se aplica sólo si tuvo la suerte de ser el menor de sólo dos).
Por último pero no por ello menos importante, está el abusador de confianza y amistad ciega, que encontró las fotos de aquella fiesta de disfraces que hizo una vez para su cumple. Y donde todos con la mejor onda se fumaron la situación y o bien se ridiculizaron (generalmente ello es así en los varones) o bien se animaron a “la enfermera sexy”, “la monja sexy”, “la diablita”, etc etc. y ahora aparecen TODOS escrachados en fotos tomadas a la hora en que ya no quedaba alcohol en ninguna botella. Y anda a explicarle a tu novio que siempre fuiste recatada y convencelo de que el único motivo por el cual no te querés casar, es porque tenés miedo que te disfracen de trola en la despedida de soltera!!!
En fin, todas estas personalidades se unen en una gran característica: la carencia de una vida en la actualidad y la ausencia de habilidades empáticas. Jamás se podrían poner en el lugar de el/la pobre infeliz a quien un buen día le llega un txt que advierte “cagamos, fulano saco las fotos viejas y nos esta etiquetando compulsivamente”. Y ahí el/la infeliz llama urgente a su compinche y centinela del Cybermundo q esta online 24hs a day y le explica cual asistencia remota de PC como borrar la etiqueta, y x supuesto le pasa su clave para q ingresando en su Facebook y haga lo propio por ella/él.
Otro perfil bastante habitual en este tipo de crimen es la ex reina de la primavera. Ella, q ahora luego de parir y amamantar a tres o cuatro criaturas quedó como quedó pobrecita, y entonces ya que se armó el perfil en Facebook ahora mientras se cocina el puchero scannea las fotos de 3er año cuando ya tenía tetas (mientras las demás no, claro) y su piel de “tipo seca” según las dermatólogas (y ahora ya ajada x la vida humilde) no tenía acne como el resto a quienes ella tan felizmente etiqueta en las fotos y las hunde en un sentimiento de “mi pasado me condena” mientras se ven luciendo el jean hasta la costilla flotante rodeando a la victoriosa “reina” para la que habían buscado todas la mejor ropa (porque, por su puesto, desfilaba representando al curso!!!).
También tenemos a ese q nunca registró q el jopo fue popular UNICAMENTE en aquellos años, y que ahora ya no garpaaaaaaaaa! y así va subiendo las fotos con “lo pibe de la banda” –banda que nunca llegó a nada, ni a hacer realmente música- cuando a diferencia de los chicos de ahora, aún se tenían que poner la ropa elegida por la madre o en el mejor de los casos el hermano mayor, de quien la habían heredado (el singular se aplica sólo si tuvo la suerte de ser el menor de sólo dos).
Por último pero no por ello menos importante, está el abusador de confianza y amistad ciega, que encontró las fotos de aquella fiesta de disfraces que hizo una vez para su cumple. Y donde todos con la mejor onda se fumaron la situación y o bien se ridiculizaron (generalmente ello es así en los varones) o bien se animaron a “la enfermera sexy”, “la monja sexy”, “la diablita”, etc etc. y ahora aparecen TODOS escrachados en fotos tomadas a la hora en que ya no quedaba alcohol en ninguna botella. Y anda a explicarle a tu novio que siempre fuiste recatada y convencelo de que el único motivo por el cual no te querés casar, es porque tenés miedo que te disfracen de trola en la despedida de soltera!!!
En fin, todas estas personalidades se unen en una gran característica: la carencia de una vida en la actualidad y la ausencia de habilidades empáticas. Jamás se podrían poner en el lugar de el/la pobre infeliz a quien un buen día le llega un txt que advierte “cagamos, fulano saco las fotos viejas y nos esta etiquetando compulsivamente”. Y ahí el/la infeliz llama urgente a su compinche y centinela del Cybermundo q esta online 24hs a day y le explica cual asistencia remota de PC como borrar la etiqueta, y x supuesto le pasa su clave para q ingresando en su Facebook y haga lo propio por ella/él.
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